¿De verdad necesitas hacer 10.000 pasos al día?

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Si tienes un reloj inteligente o una pulsera de actividad, probablemente hayas vivido esta situación:

Son las diez de la noche, miras la muñeca y descubres que llevas 9.247 pasos. De repente decides dar vueltas por el salón, sacar al perro otra vez o incluso caminar por el pasillo de casa solo para llegar a los ansiados 10.000.

La pregunta es inevitable.

¿Realmente pasa algo por quedarse en 9.000?

La respuesta corta es no.

Y la larga es todavía más interesante.


Los 10.000 pasos nacieron como una campaña de marketing

Aunque mucha gente piensa que esa cifra proviene de estudios científicos, la realidad es otra.

El objetivo de los 10.000 pasos apareció en Japón en los años 60 para promocionar uno de los primeros podómetros comerciales. El dispositivo se llamaba Manpo-kei, que literalmente significa "medidor de 10.000 pasos".

Era un número redondo, fácil de recordar y con un fuerte componente cultural. Funcionó tan bien que acabó convirtiéndose en una recomendación mundial.

Décadas después llegaron los estudios científicos. Y lo curioso es que no confirmaron exactamente esa cifra.


Entonces…¿cuántos pasos hacen falta realmente?

La investigación de los últimos años muestra algo muy interesante.

Los mayores beneficios para la salud aparecen cuando una persona pasa de ser sedentaria a caminar de forma habitual.

Es decir, el cambio importante no ocurre entre 9.000 y 10.000 pasos.

Ocurre entre hacer muy pocos... y empezar a moverse.

En la mayoría de adultos, caminar entre 6.000 y 8.000 pasos diarios ya se asocia con una reducción importante del riesgo de enfermedad y de mortalidad. A partir de ahí los beneficios siguen existiendo, pero cada vez aumentan menos.

Es como llenar un vaso de agua.

Los primeros centímetros cambian mucho el nivel.

Los últimos apenas se notan.


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Deja de perseguir un número

Quizá la enseñanza más importante de todo esto sea que la salud no depende de alcanzar una cifra exacta.

Depende de tus hábitos.

Una persona que hace 7.000 pasos al día, se levanta con frecuencia de la silla y entrena fuerza dos o tres veces por semana probablemente obtendrá más beneficios que otra que alcanza los 10.000 pasos pero pasa el resto del día completamente sentada.

Por eso, más que obsesionarte con una cifra, merece la pena hacerse otra pregunta:

¿Estoy moviéndome lo suficiente para la vida que quiero tener dentro de 20 años?

Porque al final, los pasos cuentan.

Pero mucho más importante es todo lo que eres capaz de hacer gracias a ellos.




CEO y Fundador de FuntionalFeel